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Alteraciones orales en la menopausia

En la menopausia se produce un descenso en la producción de estrógenos que puede dar lugar a una atrofia y sequedad de las mucosas, incluida la de la cavidad oral (lo que se une a la atrofia que las glándulas salivales sufren con la edad y que origina una menor producción de saliva). Puede manifestarse como síndrome de boca ardiente, gingivitis y/ó xerostomía (sequedad de boca)

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La encía es más fragil ante los traumatismos y se irrita más facilmente por la presencia de placa bacteriana. Esto puede dar lugar a una inflamación gingival que además cursaría en ocasiones  con ulceraciones, lo que dificulta la higiene por las molestias que genera y por tanto crea un círculo vicioso de inflamación-ulceración-dolor  que lleva a empeorar la higiene y, consecuentemente a un deterioro de la salud gingival

Además la sequedad de boca disminuye las defensas dentarias ante las caries haciendo más frecuente la reaparición de caries en los márgenes de las obturaciones y la formación de otras nuevas, sobretodo en zonas radiculares.

Ante esto es muy importante extremar la higiene diaria, ingerir líquidos en abundancia y acudir periódicamente al dentista para proceder a la eliminación del sarro y el control de caries.

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50.000 niños menores de 4 años tienen caries

Los primeros dientes de leche, suelen aparecer a partir de los 6 meses acabando a los dos años y medio aproximadamente. Para tener una correcta higiene bucal se aconseja a los padres que comiencen a limpiarlos en cuanto aparezcan, sirviéndose al principio de una gasa y posteriormente, utilizando un cepillo acorde a la edad del niño. A partir de los tres años ya pueden usarse dentífricos infantiles específicos aunque en muy pequeña cantidad. Debe acostumbrarse al niño a limpiarse los dientes después de cada comida y siempre antes de acostarse.

La aparición de caries está relacionada directamente con los azúcares y la higiene deficiente.

En el caso de los bebés, la saliva materna es el principal agente causante de las caries. El hábito que tienen muchas madres de limpiar el chupete con su saliva, o probar su comida con la misma cuchara, o del biberón directamente, así como besarle en los labios, hace que desarrollen esta patología. Dado que las caries están producidas por ácidos que atacan el esmalte, no se debe mojar nunca el chupete en alimentos dulces como la miel o el azúcar ni dar al bebé bebidas azucaradas en el biberón como zumos envasados o leche con azúcar.

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  La Organización Colegial de Dentistas recomienda extremar las precauciones para evitar el contagio que se produce de adultos a bebés a través de la saliva. Es falsa la idea de que limpiar el chupete con nuestra saliva refuerza el sistema inmunológico del niño o que reduce el riesgo de que sufran alergias, eccemas o asma. Más bien lo que hay es un alto riesgo de transmitir bacterias, algunas de las cuales son las causantes de la caries.

También advierte que los bebés que se contagian prematuramente con las bacterias cariógenas primarias tienen más probabilidades de desarrollar caries tempranas en la infancia. Por el contrario, retrasar esta infección primaria ayuda a reducir el riesgo de desarrollar caries en el futuro.

La caries sigue siendo la enfermedad crónica más frecuente de la infancia, alcanzando a uno de cada tres niños con dientes de leche, y a pesar de que el tratamiento de la dentición temporal es igual de importante que en los dientes definitivos, sólo son tratados uno de cada cuatro niños.

Consejos para una buena salud oral

Seguir una dieta equilibrada y consumir determinados alimentos nos ayudará a mantener una buena salud oral. Está demostrado, que la reducción del consumo de productos azucarados junto a una adecuada higiene oral y las revisiones periódicas con el dentista, son la base de una perfecta salud bucodental. En este sentido, los lácteos, al contener calcio, son esenciales para mantener el buen estado del hueso y la conservación del esmalte dental, mientras que la vitamina C presente en los cítricos refuerza la salud de las encías. Por otra parte, morder apio, zanahoria o manzana, masajea las encías y aumenta la producción de saliva ayudando a neutralizar las bacterias que provocan la caries.

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En cambio, el consumo excesivo de alimentos ricos en azúcares como la bollería y las golosinas, pueden provocarnos enfermedades bucoldentales ya que la fermentación de dichos azúcares provoca la aparición de caries. Los azúcares al fermentar se transforman en ácidos que atacan el esmalte dental, por lo que es fundamental realizar un buen cepillado después de comer.A este respecto, son los niños los que constituyen el mayor grupo de riesgo al ingerir estos alimentos con mayor frecuencia y sumado a que tienen una higiene bucal más deficiente. A su vez, el exceso de consumo de alimentos ricos en ácidos como es el caso de los refrescos, zumos, vino y vinagre, puede dañar el esmalte dental y provocar erosiones en los dientes lo que se traduce en un aumento de la sensibilidad ante lo frío y lo caliente.

De esta forma, la dieta de los más pequeños debe incluir frutas y verduras y limitar al mínimo el consumo de bollería, golosinas, ketchup y bebidas gaseosas que contienen sacarosa que potencia la aparición de caries. La fructosa, en cambio, que es el azúcar que contienen las frutas, no tiene este efecto perjudicial.

Diabetes e implantes dentales

La diabetes es una enfermedad con una alta prevalencia en la población, y con una implicación ya demostrada en la evolución y pronóstico de la enfermedad periodontal.

No está tan clara su influencia, en cambio, sobre los tratamientos con implantes dentales, aunque parece haber un mayor índice de fracasos en pacientes diabéticos, comparados con la población general. La mayoría de estos fracasos se producen durante el primer año de carga funcional, lo que parece apuntar  como posible causa a los trastornos microvasculares derivados de la diabetes.

Los problemas más inmediatos pueden ser tras la cirugía, ya que la hiperglucemia  compromete la cicatrización de los tejidos blandos, retrasándola y aumentando  el riesgo de infección de la herida quirúrgica

En cuanto a las alteraciones óseas, digamos que hay dos tipos de Diabetes: la tipo 1 es una enfermedad de origen autoinmune que hace necesario el aporte de insulina, mientras que la tipo 2 es de origen multifactorial  y su tratamiento no precisa necesariamente de la insulina.

La tipo 1 produce un descenso de la densidad ósea,  mientras que en la 2 no se ha comprobado esta alteración. El aporte de insulina estimula la formación ósea, mientras que altos niveles de hiperglucemia originan descensos importantes en esta neoformación: esto indica que el deterioro óseo está relacionado con un mal control de la enfermedad. Así pues, en el tratamiento con implantes en pacientes diabéticos, habría una alteración en el proceso de remodelación y en la mineralización del hueso, originando un  descenso en la oseointegración del implante. Estos problemas se minimizan si hay un buen control de la enfermedad, con niveles de glucemia correctos.

Así pues, podemos decir  que la diabetes es una contraindicación relativa para el tratamiento con implantes, y que el pronóstico va a depender en gran medida de que haya un  buen control de los niveles de glucemia pre y post tratamiento,  junto con otras medidas periquirúrgicas, lo que hace que la tasa de supervivencia de los implantes en este tipo de pacientes se mantenga en unos niveles aceptables, alrededor del 90% pasado el primer año de uso.

Salud oral y embarazo

“Cada embarazo cuesta un diente”. Esta es una frase popular que escuchamos con frecuencia en la consulta, aunque con distintas matizaciones. Sin embargo, tal afirmación no es cierta.

Hay una serie de cambios hormonales en la mujer gestante, como el aumento de la progesterona, que actúa a nivel de la vascularización de la encía, produciendo dilatación capilar, y quizás, alteraciones de la reacción inflamatoria ante la presencia de placa dental. Si esto sucede en una boca sana, bien controlada y con una buena higiene, apenas habrá alteraciones.

Si por el contrario, se trata de una boca con problemas preexistentes, no corregidos, éstos se agravan aumentando la respuesta inflamatoria de la encía ante factores irritantes locales (sarro, presencia de placa por una mala higiene oral, prótesis mal ajustadas, etc…), dando lugar a la Gingivitis del embarazo: la encía aparece roja, tumefacta y sangra fácilmente. Esto tiene lugar hacia el tercer ó cuarto mes de gestación, y alcanza su mayor intensidad en el tercer trimestre. En algunos casos, aparece incluso una tumoración en la encía, de carácter benigno, el Pseudotumor del embarazo ó Epulis gravidarum, blando, rojizo y que sangra con mucha facilidad.

Estos problemas aparecen en la mitad de embarazadas sin control oral y su tratamiento debe ser realizado por el dentista, además de que la embarazada deberá mantener una completa y correcta higiene oral.

La tumoración antes mencionada, suele desaparecer sola tras el parto, aunque ocasionalmente se la debe extirpar antes por dolor, ulceración, etc.

Nueva normativa europea sobre blanqueamiento dental

Desde el pasado 31 de Octubre de 2012, todos los productos de blanqueamiento dental pasan a estar regulados bajo la denominación de “productos cosméticos”,  permitiéndose solamente concentraciones de entre el 0,1% y el 6% de peróxido de hidrógeno, suministradas exclusivamente a través de clínicas dentales. Así, muchos de los productos disponibles hasta ahora en el mercado, no cumplirán con la nueva normativa, que se resume a continuacion:

  • Sólo los blanqueadores con menos de un 0,1% de peróxido de hidrógeno son de libre acceso al consumidor en el mercado.
  • Los productos que contienen entre un 0,1% y un 6% de peróxido de hidrógeno serán usados solo después de un examen clínico realizado por un dentista.
  • Se prohibe el uso de blanqueadores dentales a los menores de 18 años.
  • La distribución de los productos cosméticos de blanqueamiento dental con concentraciones superiores al 6% de peróxido de hidrógeno será exclusivamentea a clínicas dentales y sólo podrán ser utilizados  después del examen clínico realizado por el colegiado.

Encuesta de salud oral en España

El Consejo General de Colegios de Dentistas de España ha presentado las conclusiones de la Encuesta de Salud Oral en España. En ella se constatan varios hechos diferenciales respecto del resto de la Unión Europea, como es el hecho de que solo entre el 53 y 65% de las caries son tratadas mientras que en Europa la cifra asciende al 85%.

Los mayores de 65 años tienen una  media de 14 dientes con caries por persona, 12 de ellos no  tratados. Esto se justificaría entre otras cosas por el hecho de que el 20% de esos mayores de 65 años no se cepilla los dientes nunca ó casi nunca.

En el grupo de edad entre 35 a 44 años, la caries afecta al 92%  de las personas, con una media de seis por individuo, y de ellas solo cuatro se llegan a obturar.

En la población juvenil con dentición definitiva el promedio de piezas cariadas es de 1,1 a 1,7 por individuo.

En la población infantil, el 33% tiene un diente de leche con caries y, a pesar de la importancia de su tratamiento, solo uno de cada cuatro es tratado.

En cuanto a la influencia del nivel social y el entorno, la encuesta concluye que el índice de caries aumenta en las clases sociales más bajas mientras que en las más altas, así como en el medio urbano, la incidencia es menor y el número de caries tratadas es más elevado.

Esta Encuesta hace una comparativa entre la salud oral de la población inmigrante y la española: el resumen es que los inmigrantes tienen mayor número de caries pero los tratamientos que reciben estas son menores.  Como consecuencia, la población extranjera necesita cuatro veces más endodoncias y extracciones y tiene cuatro veces más dolor dentario que los españoles.

En cuanto a la enfermedad de las encías, entre el 85 y 94% de la población mayor de 35 años presenta algún problema de salud en sus encías, aunque solo entre el 5 y 11% tiene una enfermedad periodontal severa.

El Consejo insiste en la importancia de este proceso que no solo lleva a la pérdida de los dientes sino que puede incrementar el riesgo cardiovascular, la descompensación de la diabetes ó el parto prematuro.

En cuanto a la maloclusión ó mal alineamiento de los dientes, están afectados cuatro de cada diez adolescentes, la mitad de ellos de forma severa.

Uno de cada cuatro adultos entre 35-44 años,  tiene algún tipo de problema en la articulación témporo mandibular (ATM) principalmente chasquidos, limitación de la apertura ó dolor.

El 6% de individuos entre 35-44 años no se cepilla nunca ó casi nunca los dientes.

El tamaño de los dientes y su relación con el embarazo

Un grupo de investigadores suecos, asegura que los dientes de los niños prematuros son más pequeños que los del resto. El estudio se realizó con 80 niños que nacieron antes de la semana 33 de embarazo. Durante el seguimiento, se observó que la necesidad de ortodoncia de estos niños, era mayor que la del grupo de control de niños nacidos a término y que además el tamaño de los dientes de los niños prematuros era por encima del 10% más pequeño que los del grupo de control. Además, también se observó que los dientes estaban más separados. Esto en sí, no supone un problema serio en cuanto a su funcionalidad, pero si que podría ser uno estético. Para intentar paliar este problema existen distintos métodos correctivos: moviendo los dientes, si los huecos entre ellos son demasiado grandes, o bien , haciendo uso de materiales para agrandar los dientes, si son excesivamente pequeños.

La piorrea y el embarazo

La enfermedad periodontal (también conocida como piorrea) ha sido asociada a patología cardíaca,enfermedades respiratorias, de riñón, diabetes, alteraciones del embarazo (prematuros, abortos)… . Pues bien, según un estudio realizado en Australia, las mujeres con una enfermedad periodontal tardan más en quedarse embarazadas que las que no la padecen.

El agua embotellada y los beneficios dentarios en los niños

Según un estudio de la Universidad de Granada, el consumo de agua embotellada durante la infancia, previene la aparición de defectos en el desarrollo del esmalte dental y disminuye las alteraciones en la mineralización de los tejidos duros dentales, en el período de formación de los dientes.